La Base Aérea de Morón de la Frontera fue la primera en operar el F-5, que se incorporó el 7 de enero de 1970 al Escuadrón 202, creado al efecto, posteriormente al Escuadrón 204 y, tras la disolución de estos, al Ala 21 y sus escuadrones 211 (Gallos) y 212 (Sisones).
Durante su estancia en Morón, entre 1970 y 1975, se llevaron a cabo numerosos destacamentos en la Base Aérea de Gando (Gran Canaria) en apoyo de la descolonización del Sahara, llegando a ejecutarse hasta 500 misiones sobre dicho territorio.
En abril de 1992 la mayoría de los aviones fueron trasladados al Ala 23, realizándose el último vuelo de un F-5 del Ala 21 en la Base Aérea de Morón el 24 de febrero de 1993.
Durante los 22 años que operó desde Morón, el F-5 realizó 108.000 horas de vuelo.
El F-5 llegó a la Base Aérea de Talavera la Real en noviembre de 1970, incorporándose a la entonces conocida como Escuela de Reactores. Su llegada supuso un importante salto cualitativo en la formación de pilotos de caza del Ejército del Aire.
A lo largo de su vida de servicio fue sometido a diversas modernizaciones, siendo la más relevante la llevada a cabo a comienzos de los años 2000, que dotó al F-5M de la aviónica y sistemas necesarios para mantenerse a la altura de los requisitos exigidos por la evolución tecnológica de los sistemas de armas que equipan a las Alas de Caza del Ejército del Aire y del Espacio.
En su cometido de enseñanza, el F-5 ha acumulado hasta la fecha más de 177.000 horas de vuelo en el Ala 23 a lo largo de más de 50 Cursos de Caza y Ataque realizados, convirtiéndose en el avión más longevo del Ejército del Aire y del Espacio y en el que más pilotos de caza se han formado. Y continúa.
En febrero de 1976 se creó en la Base Aérea de Gando el 464 Escuadrón, con la finalidad de acoger a una parte de los F-5 de la Base Aérea de Morón de la Frontera.
Durante su servicio, el F-5 desempeñó un papel clave en el conflicto del Sáhara, llevando a cabo patrullas de combate, misiones de apoyo a fuerzas terrestres y navales, así como tareas de escolta de altas autoridades. Destacan también las misiones orientadas a la vigilancia costera y protección de buques españoles. A nivel operativo, el escuadrón logró resultados notables en ejercicios de combate disimilar pese a las limitaciones técnicas del avión, como la ausencia de radar.
Los F-5 permanecieron en la Base Aérea de Gando de forma ininterrumpida durante 6 años, hasta que fueron relevados por los Mirage F-1 el 8 de marzo de 1982. Los dos últimos ejemplares abandonaron definitivamente la base el 4 de mayo de 1982, dejando atrás muchas misiones cumplidas, y 15.000 horas de vuelo realizadas.
Y parar conmemorar el evento se decoró el empenaje vertical del avión 14 a tal efecto. Y como se que lo que más os gusta son las fotos aquí os dejo unas cuantas.





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