Ya hable en su día de la famosa y denostada caseta de F-5, que en su primera ubicación estuvo en medio de la plataforma y después pasó a uno de sus laterales, donde se vivieron muchos episodios de las relaciones humanas. A mediados de los 80 se abandona y en su lugar, se levanta una edificación de nueva construcción que alberga, con más pena que gloria, los elementos más prosaicos del devenir de la historia de nuestros aviones; ruedas, paracaídas, calzos, escaleras, cortinas, carrillos de aceite e hidráulico, gatos, cajas de herramientas, y algún enredo más. Todo muy frío y sin vida y es que sin personas que llenen el espacio, hasta las más sofisticadas máquinas no dicen nada, y es que hoy voy de añoranza, será que ya veo el final de mi relato con estos maravillosos cacharros.
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